

No hay que confundir tener sentido del humor con tomarse a broma cosas serias.
Pablo y Fortunata lo tienen muy claro. Casarse es algo muy importante y serio, pero también una excelente ocasión para ser original, romántico…divertirse y pasarlo bien.
Ella es italiana, él español. Como muchas bodas “internacionales” se opta por hacer dos celebraciones, para que los amigos de un país u otro puedan celebrar tal ocasión como se merece. Para la “sección” española esta pareja pensó en hacer una celebración civil que formalizase su relación pero con una inspiración italiana, en concreto Veneciana, y se animó a los invitados a que contribuyesen con el estilismo correspondiente.
A falta de un palacio de los Medici por aquí cerca al que llegar en góndola se optó por el entorno excelente del Castell de Vilafortuny en Cambrils.
No cabe decir que la suma de todo contribuye a un resultado inolvidable.
Inolvidable, repito, y no solo por la ambientación, sino especialmente por qué para los implicados no fue un mero divertimento, sino una ocasión solemne, un acto sublime de reafirmación del amor que se sienten y esto, señores, es algo muy serio, sea en el entorno que sea y se vista uno como se vista.
No olvidemos que, en realidad, todo lo que no sea ir desnudo es un disfraz… y son las convenciones sociales y la tradición lo que pone nombres y etiquetas.
Las fotos muestran la emoción a flor de piel, la devoción mutua que se manifiesta esta pareja. Y eso no se finje , no señor.
Fue un verdadero privilegio poner nuestro granito de arena para que nunca olviden un día tan especial.
Gracias, Pablo y Fortunata.












Era curioso el contraste de la ambientación que te trasladaba a otra época con las omnipresentes cámaras digitales y demás gadgets modernos.
























Además de emoción, el sentido del humor siempre latente. Adivinad qué música sonó a la entrada de la novia : la banda sonora de El Padrino.




Como un bello gesto simbólico, al llegar los novios, antes de la ceremonia, cada uno enciende una vela de las pequeñas. Luego más adelante veréis otros pasos y su significado.






















Carlos, el que bautizó mi estilo como The Capoeira Style, con su esposa Alicia.












Don Antonio, el padre de la novia, le lee unas palabras en italiano que emocionan a todos.




































































Ahora, una vez casados, cogidos de la mano cogen la llama de cada vela y encienden la más grande que simboliza su nueva vida en común. Bonito, ¿verdad?.




























































El viento era huracanado, como podéis notar. Apenas pudimos estar 5 minutos en el exterior.




























Siempre es positivo mostrar lo guapos que van quedando en alguna foto, solo hay que ver su cara de ilusión.






















































































Se nos contrató solo para la ceremonia, pero no pudimos evitar seguir haciendo fotos sin parar durante el convite posterior y el baile…es lo que tiene amar el oficio.
Y a los novios les fue muy bien, pues unas amigas les acabaron regalando los originales en alta resolución. Un excelente regalo.
A nivel técnico, para quién le pueda interesar, solo unos comentarios :
Estaba prevista una ceremonia en los jardines, con la puesta de sol y el entorno del castillo. Pero de improvisto, este día de Noviembre, se levantó con un viento helado y casi huracanado. Rápidamente se tuvo que cambiar la ubicación a una sala interior que, aunque bonita e interesante, tenía unespacio muy limitado y una iluminación muy tenue, por no decir triste. Para hacerlo todo más rico en matices e interesante opté por utilizar flashes cruzados o fuera de cámara.
Este tipo de iluminación ya se utilizaba hace más de 20 años, cuando yo empecé en el oficio. En aquel entonces se trabajaba principalmente con película de negativo de máximo 160 iso (por el grano) y flashes tipo antorcha ( Metz CT ) que producían desagradables sombras traseras si se dirigían directamente al sujeto. Si querías mayor calidad de iluminación llevabas a un ayudante con otro flash con una célula fotoeléctrica para que disparase sincronizado con el de la cámara. Depende del efecto más o menos marcado que buscaras ajustabas la potencia de uno u otro flash o variabas el ángulo del flash de apoyo. Obviamente, se hacía todo a ojo y no veías el resultado hasta un día o dos después de la boda. Era importantísimo, para dominar la técnica, comprender cómo funciona la luz en diferentes entornos aún sin verlo al momento. Nada de mirar continuamente a una pantallita para ver por donde van los tiros, como ahora puedes hacer ( al escribir esto me da la sensación de ser un auténtico dinosaurio a mis 41 años ).
La mejora de las películas de negativo trajo una mayor latitud de exposición y un grano aceptable a isos más altos, por lo que fui abandonando dicha técnica que a menudo distraía o restaba agilidad valorando más que el ayudante fuese un fotógrafo captando instantes únicos que enriquecieran el álbum desde diferentes perspectivas.
Hoy día se sigue utilizando este estilo con flashes TTL sincronizados vía radio (Pocket Wizard y similares) y hay quién lo hace con arte y maestría, como Fran Russo, aquí en España, y muchos otros experimentados fotógrafos especialmente en América.
Yo me resisto a utilizarlo de forma habitual pues creo que tiene el serio inconveniente de que, aún siendo efectista, a menudo resta naturalidad o uniformiza demasiado la luz de diferentes trabajos dejando cierto efecto de “déjà vu”, cuando lo que yo deseo es que cada boda sea diferente pues la ambientación y los novios también lo son.
Pero en este caso, sin apenas luz natural, dicho efecto teatral le iba como anillo al dedo y precisamente contribuiría a marcar diferencias respecto a otras bodas anteriores.
En vista del drástico cambio del tiempo y ubicación, rápidamente eché mano de un trípode, mi viejo Metz CT-4 y el disparador por radio del estudio ( un Radio slave 4 de Quantum). Coloqué estratégicamente el trípode, ajusté el Metz a la antigua (con el sensor incorporado) y un filtro cálido en el difusor. Lo conecté al receptor radio slave, pegué con un velcro el emisor de radio al mismo cabezal de mi flash Canon 580 ExII y lo conecté a la conexión sincro de la cámara. Esther trabajaría como siempre, a su aire, con su 5d y flash TTL utilizándolo o no a discreción y yo lo mismo, decidiendo, además, la potencia y sensibilidad del mío para compensar más o menos el Metz de apoyo o , incluso, prescindiendo de él simplemente cambiando a mi antojo la frecuencia del emisor, por eso hay fotos con dicho efecto y otras no. Obviamente, sin TTLs sincronizados, sino utilizando la intuición y la experiencia, a la antigua, je,je.
Es importante no solo dominar cualquier técnica sino también visualizar rápidamente cual utilizar en cada caso y hacerlo con presteza y eficacia.
La idea, como intentamos demostrar en cada post, es la misma : cada trabajo , sea de moda, publicidad o social, pide un tratamiento particular para lograr un resultado acorde.
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Si quieres ver más fotografías de bodas : portfolio/bodas
























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