La belleza me emociona. Siempre ha sido así.
Venga de donde venga.
Una puesta de sol, una hoja flotando, una película bien hecha, un cuadro interesante, una escultura de Rodin…pero es una emoción diferente cuando la belleza viene de contemplar al ser humano en cualquier momento de su etapa vital, especialmente al inicio…antes de nacer y pocos meses o años después.
Por eso, cuando coincide que en una misma sesión tenemos al niño que viene ( en este caso niña, Daniela ) con su hermanita mayor ( Noa, que ya la conocéis de un post anterior : Noa,en el camerino ) pues que queréis que os diga, me emociono y enternezco doblemente…además de dar gracias una y otra vez por tener el privilegio de poder captar estos instantes para que otras personas los recuerden toda la vida…¡toda la vida!.
Solo de pensarlo tiemblo. ¡Qué responsabilidad! ¡Qué honor!
A los papás, Ester y Dani, que están a punto de serlo por segunda vez, enhorabuena y que vaya todo muy, pero que muy bién.



























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