A muchos chicos les disuade hacerse unas fotos de estudio o incluso un book pensando que es algo ” de chicas “.
Pues lo siento, chaval, si eso es lo que te retiene, estás muy , pero que muy equivocado…
Bueno, después de tanta boda y tanto niño tierno tocaba ya cambiar de tercio, ¿no?.
Ya lo comenté en el post acerca de books a actores , que un book de fotos en plan modelo, aunque sea un chico no profesional, como el caso de Marc, requiere un enfoque algo diferente.
Si el chico se ha trabajado el cuerpo hay que resaltarlo cuidando la iluminación y los enfoques para que, sin resultar excesivamente forzado, se “amortice” visualmente la “inversión” en horas de gimnasio ( reconozco que yo me tengo que concentrar en otro tipo de amortizaciones… los gimnasios nunca han sido de mi devoción…)
Por otra parte, nunca descuidaremos potenciar las miradas y los gestos, pues nos movemos en terrenos muy sutiles donde si solo nos preocupamos del cuerpo y descuidamos otros aspectos fácilmente podemos caer en la chabacanería o el mal gusto, especialmente si tratamos con un modelo inexperto que posiblemente tenga sus propios “vicios de espejo” que en fotografía no quedan naturales. Ahí está la tarea del fotógrafo en la dirección de la sesión intentando vencer los manerismos iniciales por la ductilidad del que ya se deja llevar tras un buen rato de atinadas indicaciones.
Ese equilibrio, ( por otra parte, inherente en todo nuestro trabajo ) es lo que hemos intentado en esta sesión, pese a las limitaciones propias de ser amateur y de que no hay ni maquillaje ni estilismo aparte de la propia ropa de Marc.
Hasta pronto.

























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