Dicen que no hay nada más bello que un bebé riendo.
Los que somos padres sabemos que sí hay una cosa tanto o más bella de contemplar….y es un bebé durmiendo.
En esta sesión podemos deleitarnos con las dos opciones.
Un poquito de historia de la sesión con algún detalle técnico para quién le pueda interesar :
A finales de septiembre recibo un e-mail de Natasha explicándome que están buscando a un fotógrafo/a español especializado en fotografiar a bebés de pocos días.
Ellos residen en Chicago y ya tienen una fotógrafa de confianza que les ha hecho el reportaje de embarazo pero ahora deben mudarse a España, donde dará a luz y quieren hacer una sesión pocos días después de nacer el bebé.
Buscando por internet dan con nosotros y nos piden si podemos satisfacer sus deseos.
De entrada, tras ver la calidad de la fotógrafa americana ( Maggie Kieduk , reconocida y de un nivel excelente como podéis comprobar visitando su página ) , intuyo que aprecian el trabajo bien hecho y de nivel, por lo que agradecemos profundamente que confiasen en nosotros, aunque no tenemos expuesto mucho trabajo de este tipo, pues en España no hay tanta costumbre de hacer fotos a bebés tan pequeñitos.
Les comento que lo que no haremos nunca es copiar directamente otras fotos ni tampoco es nuestro estilo utilizar muchos complementos que distraigan y le resten naturalidad a las imágenes por muy divertido que sea ( tipo Anne Geddes, para entendernos ).
El problema fue conseguir quedar para las fotos. Por una serie de circunstancias ajenas a nosotros pasa la primera semana y no es posible. Dos semanas, un mes, dos meses… y, aún quedando en varias ocasiones, siempre surgía algún problema y se tenía que postergar la sesión.
Por fin parece que se podrán hacer las fotos pero… ¡Adrian ya tiene 4 meses!
Como es obvio, ya no tenemos a un bebé arrugadito y frágil que se pase casi todo el rato durmiendo y comiendo. Tenemos a un bebé inquieto de 4 meses.
Pero acepté el reto de conseguir algunas fotos con el espíritu inicial. Pensé que utilizando un pequeño anillo de extensión con un tele corto ( el 85 mm, f:1,8 ) , con una luz muy suave y natural, jugando con la profundidad de campo, si conseguíamos que se durmiera, podría hacer algunas fotos que pareciera mucho más un bebé recién nacido al dar un look muy particular, casi de ecografía en 3D.
Creo que la estrategia técnica funcionó, aunque costó un buen rato conseguir que se relajara, aprovechando mientras en la misma sesión para captar varias instantáneas de un niño feliz de 4 meses.
Acabamos agotados, pero creo que el recuerdo bien vale la pena.

















































7 comentarios