Leía esta mañana en La Contra del diario La Vanguardia una entrevista a Carlos Checa, experto piloto de motociclismo, la siguiente respuesta a una pregunta referente a un percance durante una carrera:
p:- “Usted estaba concentrado en la competición y lo demás era secundario…
r:- La verdad es que en esos momentos tu instinto toma el control de tus actos… porque los reflejos son inteligencia instantánea, razonamientos concentrados en décimas de segundo, y los concentras gracias a horas y horas de entrenamiento: son automáticos, sí, pero también fruto de mucho raciocinio y método.”
Y pensé : pero que bien ha descrito este hombre lo mismo que pienso yo acerca del fotógrafo de bodas, especialmente si buscas la espontaneidad con ciertas dosis de creatividad al captar momentos irrepetibles que duran centésimas de segundos.
Como fotógrafo intento más que solamente documentar disparando miles y miles de instantáneas. En mi caso, al educarme en la época de la película e incluso de trabajar en medio formato donde como máximo cada 30 fotos tenías que cambiar el carrete, he interiorizado en mi ADN fotográfico el instinto de, en fracciones de segundo intentar acertar con la foto que estoy buscando y solo apretar el “gatillo” cuando la tengo en el visor, con el encuadre, la composición y la luz que deseo. No trabajo casi nunca en modo ráfaga. Es una obligación autoimpuesta para no bajar la concentración y que, pese al nerviosismo adrenalítico momentáneo, me genera unas satisfacciones bárbaras cuando al revisar el trabajo veo que se han colmado mis expectativas.
Repito, así es como yo trabajo, ni mejor ni peor que otras maneras de trabajar, solo diferente, pero es la que me funciona instintivamente en cada curva o adelantamiento “boderil”.
Muchos fotógrafos que admiro trabajan de diferentes formas en cuanto a técnica ( la concentración seguro que es la misma ) y, en realidad, lo que cuenta siempre es el resultado. Ahí están sus impresionantes fotografías para confirmarlo y quiero aprender de ellos y abrirme a nuevas formas de trabajar, por eso estoy deseoso de asistir a un workshop del excelente Daniel Aguilar que va a impartir en Barcelona en Marzo. Creo que a día de hoy todavía quedan plazas libres y estoy seguro que va a valer mucho la pena.
Durante años he asistido a varios workshops o talleres de fotógrafos de moda y de publicidad pero nunca a ninguno de bodas y he querido que el primero sea de alguien con un trabajo impresionante pero con una manera de trabajar diferente a la mía en varios aspectos, pues de qué me sirve ir a un seminario a que me digan cosas que ya conozco. Quiero aprender y mejorar, y eso solo es posible abriendo la mente a diversas maneras de ver las cosas y Daniel tiene mucho a enseñarme en ese aspecto.
Si algún profesional que lea esto, quizás con inquietudes similares a las mías, todavía está dudando de apuntarse, que no lo dude ni un segundo más, apúntate, y allí nos veremos junto con otros excelentes compañeros.
El instinto es genial, y a mi me salva muchas veces de infinidad de situaciones límite. Pero se puede seguir educando, es más, se debe educar constantemente…en eso estamos.
Gracias por seguir nuestro blog.
























14 comentarios