CESION DERECHOS

Tras el susto inicial por la foto, ahora toca hablar de un tema delicado pero creo que necesario.

A veces algún cliente ( novios o particulares de fotos de estudio )  consciente de algunos abusos que se producen y se publicitan por los medios, hace el comentario de que aunque siempre se ha acostumbrado a ceder los derechos de imagen al fotografo-autor ( por lo que se firma el correspondiente contrato) hoy dia con internet y sus millones de usuarios en el momento que se coloca una imagen en la web o en un blog del fotógrafo fácilmente se puede rozar el abuso de lo pactado. Al fin y al cabo, antiguamente te podían poner una foto un tiempo en un escaparate, una feria sectorial o quizás en algún anuncio puntual en la prensa local y su difusión era muy limitada. “No hay punto de comparación – piensan algunos – internet es una ventana abierta al mundo y estás exponiendo tu imagen (o la de tus hijos) para que circule libremente ante millones de usuarios”. Pero dicho razonamiento no es del todo cierto, incluso diré más: el extremo de la comparación es totalmente falsa.

Me explicaré.

Para qué negarlo, cuando un fotógrafo publica su web (la mía la cambiaré en breve) y/o un blog, lo que quiere es conseguir cuantas más visitas mejor, si son miles mejor que cientos y ojalá acabase teniendo un millón de visitas o más. Pero aún suponiendo que consiguiera tal cantidad de visitas algún día ( de ilusión también se vive ) los derechos de imagen de los que aparecen en estas páginas no se expondrían más que “a la antigua”. ¿Como es eso posible?

Es engañoso comparar difusión “real” con difusión “posible”. Si un fotógrafo hace años publicaba una imagen en un anuncio de un periódico o revista local con, por ejemplo, 25.000 lectores habituales, esa imagen conseguía una difusión “real” de 25.000 personas diferentes, normalmente cercanas a la población del que prestaba su imagen y si además exponía esa foto en el escaparate de la tienda cientos o miles de personas, la mayoría de la misma población o barrio, acababan viendo esa imagen de manera destacada. Si ahora ese fotógrafo pone la misma imagen en su página web o en un blog, ¿cuantos conseguirán que su página la vean tantos miles de usuarios en el mismo espacio de tiempo? Y de todos los que por casualidad se topen con su página , ¿cuántos son de la misma población o barrio que quizás puedan reconocer al retratado (por que, al fin y al cabo, a mí qué me importa si contempla mi imagen alguien en Tegucigalpa o en Pekín donde nadie sabe quién soy)?. Y si mi imagen, además, está entre cientos o miles de fotografías diferentes en la misma web, sinceramente, ¿cual es la difusión “real” o impacto que está teniendo dicha imagen? Ridícula, comparada con la que tiene otro tipo de difusión.

Cierto, el potencial de internet es de millones de usuarios…pero millones de usuarios de TODO el mundo que buscan entre millones de páginas de TODO el mundo. Por lo tanto, el impacto o difusión “real” en internet de una imagen nuestra cedida a un fotógrafo, a no ser que este tipo sea el nº 1 mundial o casi, es infinitamente muy reducido respecto al impacto o difusión “posible” ( y además totalmente improbable). En otras palabras : igual muchas personas creen que por colgar una imagen suya de la que han cedido los derechos en internet se está “explotando” su imagen a un grado mucho más elevado que hace años por otros medios por que “internet es internet”, pero en realidad eso solo es cierto en el caso, bastante raro, de que el tráfico “real y cuantificable” de usuarios que visitan dicha web y se fijen en esa imagen en concreto ( repito, entre cientos en la misma web )  supere las cantidades que se consiguen por otros medios. (Cuidado, todo este razonamiento no tiene nada que ver con la efectividad de la publicidad en internet que es muy alta, hoy por hoy, incluso a nivel local, no tanto por la difusión “real” sino por la “calidad” de los pocos a los que llegas).

Resumiendo : Internet es una playa enorme con miles de millones de granos de arena a la que cada día llegan cientos de camiones a volcar mas arena. Gracias a “Santo Google” es posible encontrar algunos granos en concreto (si dicho “Santo” los ha indexado antes). Una imagen nuestra que añadamos (nosotros u otro, sea amigo nuestro o pseudoamigo ( a Facebook y similares me remito )) no es mas que otro grano totalmente imperceptible para quien pasea por esa playa enorme y no nos busca o ni siquiera sabe que existimos.

En muchos sentidos, y cada vez mas, internet es un reflejo de lo que siempre ha sido el mundo, la humanidad. Hay miles de millones de humanos con miles de millones de caras diferentes y millones de opiniones diferentes. En internet, también hay miles de millones de usuarios, con sus miles de millones de caras (plasmadas en fotografías) y miles de millones de opiniones ( en comentarios, blogs, webs, etc). Cierto, también hay miles de pervertidos y pederastas, como los hay en la calle o en nuestras playas y no por ello vamos a dejar de ir con nuestras familias. Obviamente, si pillo a un degenerado grabando con una cámara a mis hijos con obvias intenciones lúbricas se va a tragar la cámara con la mitad de sus dientes mientras va de camino a comisaría, pero no me puedo torturar pensando en que quizás alguno lo haya conseguido con impunidad y ante esa posibilidad variar radicalmente mi libertad de acción ni la de mi familia. Si queremos total y absoluto control sobre nuestra imagen, hoy por hoy, solo existe un sistema, y se llama burka.

En resumen, como en casi todo en esta vida, hay que ser razonables y flexibles. Al fin y al cabo, como consumidores bien que agradecemos poder ver cómo trabaja un fotógrafo para saber si nos interesa, por lo que es ser comprensivo y altruistamente generoso que después se puedan utilizar algunas de nuestras imágenes para ayudar a otros consumidores en sus decisiones. También es de esperar que el criterio del fotógrafo sea equilibrado y respete la dignidad del fotografiado por muy interesante o creativa que sea la foto.

Pese a todo, y aún disponiendo de documentos de cesión de derechos, como indicamos en nuestra página de entrada (www.natanfotografia.com) , si alguien, por la razón que sea, desea que retiremos alguna fotografía, que nos lo comunique y atenderemos su petición.

Para ser consecuentes con todo lo dicho acompañamos este post con una fotografía nuestra de una boda ( lo reconozco, de dudosa calidad artística ) y nuestro próximo post  ( el primero dedicado a la fotografía de niños ), se ilustrará con fotografías de nuestros propios hijos ( éstas creo que os gustarán más).

Hasta pronto.

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La clave está en si sales favorecido o no…si estás orgullosa de una foto en la que sales no te importará que otros la vean, por lo menos en mi caso…